Serie 07.5 - SERIE: MUJER AZUL V - CUERPOS PINTADOS - 2014 - 2019

MUJER AZUL V Serie Cuerpos Pintados | Antofagasta, 2014 - 2019 Autor: Francisco Medel P. Fotografías: Rodrigo "Loli" Villalobos y Francisco Álvarez Modelo: Paola Jara, actriz. En Mujer Azul V, la serie se desplaza hacia uno de los espacios de mayor carga simbólica de Antofagasta: la Animita de Evaristo Montt, ubicada en calle Valdivia, en el sector centro-norte de la ciudad. Allí, donde convergen la memoria popular, la espiritualidad urbana y la historia ferroviaria de la región, el cuerpo pintado adquiere una nueva dimensión ritual. La figura aparece rodeada por las luces nocturnas y las velas que acompañan permanentemente este lugar de peregrinación. Su expresión parece emerger desde otro tiempo, como si las capas de pintura corporal permitieran revelar las huellas invisibles que permanecen inscritas en el territorio. El sitio remite a la tragedia ocurrida el 15 de julio de 1924, cuando la explosión de una locomotora del Ferrocarril de Antofagasta provocó la muerte de Evaristo Montt Monsalve y otros trabajadores. La violencia del accidente conmocionó a la ciudad y transformó a Montt en una de las figuras más recordadas de la religiosidad popular nortina. A un siglo de aquel acontecimiento, su animita continúa siendo un espacio donde miles de personas depositan cartas, flores, velas y peticiones. La presencia de la Mujer Azul en este lugar establece un diálogo entre dos formas de memoria. Por una parte, la memoria colectiva que la comunidad ha construido en torno a Evaristo Montt; por otra, la memoria territorial que la serie busca activar mediante el cuerpo como soporte simbólico. Ambas convergen en una misma pregunta: ¿cómo permanecen presentes quienes ya no están? Desde la perspectiva de Humberto Giannini, la animita constituye una interrupción permanente de la rutina urbana. En medio del tránsito cotidiano, este pequeño santuario obliga a detenerse, recordar y reconocer la fragilidad de la existencia. La Mujer Azul prolonga esa interrupción, introduciendo una presencia extraordinaria dentro de un espacio ya marcado por lo excepcional. En este contexto, la pintura corporal adquiere un carácter ceremonial. Los colores que recorren el cuerpo evocan energías, corrientes y señales que conectan el mundo visible con el mundo de la memoria. La actriz Paola Jara no interpreta un personaje específico; encarna una presencia que parece surgir desde la propia historia de la ciudad, recorriendo sus espacios y activando recuerdos que permanecen latentes en la experiencia colectiva. Mujer Azul V marca así un punto de inflexión dentro de la serie. El recorrido iniciado desde los cerros, continuado por las avenidas, el borde costero y el centro histórico, llega a un lugar donde la memoria urbana se vuelve tangible. Allí, frente a la animita más emblemática de Antofagasta, el cuerpo se transforma en un puente entre arte, territorio, historia y comunidad.

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