Serie 07.3 - SERIE: MUJER AZUL III - CUERPOS PINTADOS - 2014–2019

MUJER AZUL III | Antofagasta, (2014–2019) Autor: Francisco Medel Pizarro Modelo: Paola Rojas. Fotografo: Rodrigo "Loli" Villalobos. Mujer Azul III, marca un momento clave dentro del recorrido performático de la serie. Después de atravesar la ciudad por el eje de Homero Ávila, desde los cerros hacia el borde costero, la figura alcanza la puntilla del Balneario Municipal. El desplazamiento no es casual: reproduce simbólicamente uno de los movimientos fundacionales de Antofagasta, la permanente relación entre la altura del desierto y la profundidad del océano. La ciudad aparece difusa al fondo, convertida en una constelación de luces. Frente a ella, la Mujer Azul extiende sus manos hacia el observador, estableciendo un gesto de encuentro, pero también de límite. Como si intentara detener el ritmo acelerado de la vida urbana para abrir un espacio de contemplación. En términos curatoriales, la obra puede leerse como la culminación de una deriva territorial. La figura abandona progresivamente los espacios dominados por la circulación vehicular y la densidad urbana para reencontrarse con el mar, origen simbólico de su color y de su identidad. El recorrido cerro-mar se transforma así en una acción de reconexión con el paisaje fundacional de Antofagasta. La acción dialoga con la reflexión de Humberto Giannini sobre la cotidianidad y sus interrupciones. La ciudad funciona mediante recorridos previsibles y repetitivos; sin embargo, la aparición de un cuerpo completamente transformado altera temporalmente ese orden. El desplazamiento de la Mujer Azul convierte el trayecto cotidiano en experiencia estética, transformando el espacio urbano en un escenario de significado. Desde una lectura heideggeriana, la obra también puede entenderse como un acto de *desocultamiento*. La ciudad nocturna, normalmente percibida como infraestructura y circulación, revela una dimensión más profunda cuando es atravesada por una presencia simbólica. El cuerpo pintado actúa como mediador entre aquello que la ciudad muestra y aquello que habitualmente permanece oculto: su vínculo con el territorio, la memoria y el mar. Las pinturas corporales evocan corrientes oceánicas, mareas, reflejos lunares y cartografías líquidas. Ya no se trata solamente de una mujer pintada de azul. Es el propio mar quien parece haber adoptado forma humana para recorrer la ciudad y regresar a su origen. En este sentido, la serie propone una actualización contemporánea de los antiguos desplazamientos de los pueblos costeros del desierto de Atacama. El cuerpo se convierte en soporte de memoria territorial, estableciendo puentes entre los habitantes ancestrales del litoral, las dinámicas urbanas contemporáneas y las nuevas formas de habitar el paisaje. *Mujer Azul III* representa el momento en que la ciudad y el océano se encuentran. Un instante donde el cuerpo deja de pertenecer a uno u otro para convertirse en un territorio intermedio, un umbral entre el desierto, el mar y la experiencia humana.

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